No se trata solo de datos. Se trata de personas, de decisiones que marcan trayectorias, de culturas que se transforman —o se resisten— en un momento clave. Así arranca el «Informe anual sobre Tendencias en Gestión del Talento y Diversidad 2024-2025», elaborado por EJE&CON en colaboración con Harketing. Un informe que no se limita a observar la realidad: invita a comprenderla, a cuestionarla y a actuar.
Los datos de este estudio nos ponen frente a un espejo que refleja logros y desafíos pendientes. Resulta esperanzador descubrir que en un 78% de las empresas, la Dirección de Talento ocupa ya un lugar estratégico en los comités de dirección. Es una señal inequívoca de que, al menos en teoría, las personas han ganado protagonismo en las decisiones de negocio. Sin embargo, esta buena noticia contrasta con una realidad aún tozuda: la representación femenina en puestos de alta dirección sigue siendo escasa. Apenas un 25% de las organizaciones alcanzan o superan la paridad en sus comités directivos, y un alarmante 18% de los consejos de administración siguen siendo exclusivamente masculinos.
La paradoja se extiende al ámbito de la diversidad. Aunque el 71% de las empresas aseguran estar trabajando activamente en diversidad de género, solo un 19% tiene objetivos específicos vinculados a la diversidad en general. Y es aquí donde el estudio nos interpela directamente: ¿Es suficiente declarar buenas intenciones, o es hora de pasar a la acción tangible?
El liderazgo también está bajo la lupa. Aunque un 60% de las empresas aseguran tener líderes capacitados en innovación y adaptación al cambio, las competencias críticas para gestionar equipos diversos y dinámicos, como la inteligencia emocional y la comunicación efectiva, son todavía grandes asignaturas pendientes. Y si añadimos a este desafío que apenas el 38% de las compañías tienen un plan estratégico claro de reskilling y upskilling, queda en evidencia que las palabras todavía van muy por delante de los hechos.
El teletrabajo emerge en este panorama como termómetro cultural de las organizaciones. Aunque el 85% ya apuesta por modelos híbridos, todavía persiste cierta resistencia cultural en muchas compañías, que siguen viendo el trabajo remoto más como un privilegio que como una evolución natural del entorno laboral.
El salario emocional, con medidas ampliamente adoptadas como la flexibilidad horaria (88%) o el horario intensivo en verano (54%), muestra que las empresas empiezan a entender que atraer y fidelizar talento va mucho más allá de la retribución económica. Sin embargo, apenas un 18% tiene programas específicos para talento sénior, desperdiciando el potencial de una generación clave para la transferencia de conocimiento.
Este informe de EJE&CON y Harketing no es solo un estudio más. Es un llamamiento explícito a la responsabilidad corporativa, al compromiso genuino con la diversidad y a una gestión más humana del talento. Porque abordar estos desafíos con valentía no solo es ético; es también la estrategia más inteligente para asegurar el futuro de nuestras organizaciones. Si necesitas más información pincha aquí.
