Marisa Estévez cumple un año al frente de EJE&CON, y lo hace con la doble perspectiva de quien preside la asociación y ayudó a levantarla desde el primer día. Ingeniera de Telecomunicaciones y directora global de Business Operations en BT Internacional, llega al cargo desde el mundo de la tecnología global, un origen que se le nota en la forma de pensar la asociación como una red de nodos que hay que conectar con la arquitectura adecuada, aunque enseguida matiza dónde termina esa lógica, porque las ecuaciones no gestionan sensibilidades y una comunidad de más de 2.500 personas se dirige poniendo la escucha y la empatía en el centro.

En esta entrevista repasa lo aprendido en doce meses, y lo resume en una idea que dice mucho de su manera de dirigir, la de que el liderazgo de impacto no se ejerce desde la distancia ni desde la infalibilidad, sino desde la vulnerabilidad y la conversación franca. Habla del punto de inflexión que supone la inteligencia artificial y reclama para las mujeres un papel que va más allá de usarla, el de sentarse en las mesas donde se diseña, porque una tecnología que se entrena con la sociedad puede perpetuar sus sesgos a una velocidad nunca vista. Y señala sin tapujos, también, dónde está el avance y dónde la resistencia más terca, esa inercia cultural que sigue premiando los canales de siempre, con una meta para su mandato: que los compromisos de las empresas pasen de las memorias de sostenibilidad a las actas de los consejos de administración.

Nuestra presidenta nos habla de sus doce últimos meses y de su apuesta por EJE&CON, donde lo genuino está en el talento que une, en la escucha que lo ordena y en el propósito que lo empuja. 

1.Llevas un año al frente de la presidencia. ¿Qué has aprendido de EJE&CON, y de ti misma, como líder que no imaginabas hace doce meses?

Que la fuerza de EJE&CON no reside solo en el talento individual de sus socios, sino en nuestra capacidad para tejer una red viva. Liderar una comunidad de más de 2.500 ejecutivas, ejecutivos, consejeras y consejeros de primer nivel te da una perspectiva privilegiada sobre el tejido empresarial.

Hace doce meses sabía que asumía una gran responsabilidad; hoy sé que liderar esta asociación no consiste en marcar el paso de forma unidireccional, sino en orquestar energías y  la diversidad de criterio de profesionales extraordinarios para convertirlo en impacto socia. Requiere escucha, agilidad y la capacidad de conectar agendas complejas.

En lo personal, he reafirmado algo vital: el liderazgo de impacto no se ejerce desde la distancia ni desde la infalibilidad. Requiere vulnerabilidad, mucha escucha y la flexibilidad mental para gestionar la complejidad de una organización diversa. He aprendido a disfrutar aún más de la conversación franca y del consenso, entendiendo que el verdadero avance institucional es siempre un esfuerzo colectivo.

 

2.Vienes del mundo de la tecnología global y la ingeniería de telecomunicaciones. ¿Cómo trasladas esa mirada técnica y sistémica a la gestión de una organización hecha de personas, sensibilidades y consensos?

En ingeniería de telecomunicaciones aprendes que para que una red funcione con alta eficiencia, necesitas nodos conectados con una arquitectura adecuada, protocolos claros y fluidez y seguridad en la información. Una organización humana funciona con un fundamento similar.

La mirada sistémica me ayuda a ver el bosque sin perder de vista los árboles: a entender las interdependencias, a prever los cuellos de botella y a buscar siempre la eficiencia en nuestros procesos. Pero la tecnología me ha enseñado también sus límites. Las ecuaciones no gestionan sensibilidades. Trasladar esa mente analítica a EJE&CON significa usar la estructura para dar marco y seguridad, mientras pongo la empatía y la escucha en el centro para construir consensos reales. La técnica da el método, la estructura y el rigor; las personas ponen el propósito.

 

3.Hablas del liderazgo como una mezcla de capacidades humanísticas y computacionales. En un momento de IA generativa acelerada, ¿qué papel tiene el talento femenino en decidir cómo se diseña esa tecnología, y no solo en cómo se usa?

Estamos en un punto de inflexión histórico. La IA generativa no es solo una herramienta de productividad; es un espejo de la sociedad que la entrena. Si el talento femenino no participa en las mesas de diseño, en la definición de los algoritmos y en la ética del dato, correremos el riesgo de automatizar y perpetuar los sesgos del pasado a una velocidad jamás vista.

Por eso, defiendo el liderazgo ‘humanístico-computacional’. Las mujeres ejecutivas y consejeras debemos estar en la gobernanza de la tecnología para asegurar que esta responda a una visión diversa, ética e inclusiva. No basta con ser usuarias avanzadas o espectadoras de la transformación; el talento femenino debe ser el arquitecto que garantice una IA ética, inclusiva y con propósito humano, en definitiva que la tecnología amplifique lo mejor del ser humano

 

4.Defines tu compromiso como hacer del talento sin género y sin generación una realidad en los puestos de decisión. Un año después, ¿dónde ves el mayor avance y dónde la resistencia más terca?

El mayor avance lo veo en la conciencia del discurso: hoy ya casi nadie cuestiona abiertamente la necesidad de valorar y disponer de todo el talento sin restricciones por género o edad. Hay una mayor apertura y un compromiso formal en los comités de dirección por entender que la diversidad no es una métrica de RSC (Responsabilidad Social Corporativa), sino una ventaja competitiva irrenunciable.

¿La resistencia más terca? La inercia de las dinámicas no escritas, la inercia cultural. Los sesgos inconscientes, la prisa por decidir que recurre a los canales de siempre o el «edadismo» sutil que desaprovecha el talento sénior mientras exige madurez a los jóvenes. Romper esas inercias culturales requiere audacia y perseverancia. En EJE&CON seguimos trabajando para que los compromisos de las compañías pasen de las memorias de sostenibilidad a las actas de los consejos de administración.

 

5.Formas parte de EJE&CON desde su fundación y ahora la presides. ¿Qué se siente al liderar algo que ayudaste a construir desde el primer día? ¿Qué te debes a ti misma en esta etapa?

Es una mezcla profunda de orgullo, responsabilidad y gratitud. Es emocionante ver cómo aquella idea fundacional y la visión compartida por un grupo pionero de profesionales comprometidos se ha convertido en un referente institucional.

¿Qué me debo a mí misma? Me debo autenticidad. Mantener los pies en la tierra, disfrutar del camino a pesar del nivel de exigencia y asegurarme de que, al finalizar esta etapa, dejé una asociación más cohesionada, más moderna y más influyente de la que encontré. Y, sobre todo, no perder nunca la cercanía con nuestros socios y socias, que son el verdadero motor de este proyecto.

 

6.Si dentro de unos años te preguntaran qué cambió de verdad durante tu presidencia, ¿qué te gustaría poder responder con total honestidad?

Me gustaría responder que durante este mandato logramos consolidar el valor diferencial de EJE&CON como la gran red de talento diverso e influyente de este país, un interlocutor imprescindible para el ecosistema económico e institucional.

Con total honestidad, me encantaría poder decir: “Conseguimos que el debate ya no fuera si el talento sénior o el talento femenino deben estar en la alta dirección, sino que la gestión de ese talento diverso se convirtiera en un estándar de buen gobierno”. Y, a nivel interno, haber dejado una asociación aún más conectada, digital, diversa y cohesionada para las siguientes generaciones de líderes. Que fuimos capaces de evolucionar estratégicamente manteniendo intacto nuestro espíritu de pertenencia y generosidad compartida. Si dejamos esa huella, el esfuerzo habrá merecido cada segundo.