José María Palomares forma parte de ese 22% de socios hombres de EJE&CON, y desde su nueva vicepresidencia de Membership tiene una idea muy clara de por qué está aquí. Tras más de veinticinco años de vida directiva ha llegado a esta conclusión: el talento está repartido de forma mucho más equilibrada que las oportunidades, el reconocimiento y el poder de decisión. De esa constatación, y no de un golpe de efecto, nace su implicación en una causa que muchos hombres siguen viendo como ajena.

En esta entrevista defiende que la igualdad no puede sostenerse solo sobre el esfuerzo de las mujeres, y reclama hombres dispuestos a revisar sus propios sesgos, a aceptar conversaciones incómodas y a usar su influencia sin pretender protagonismo. Habla del legado de una asociación que ya empieza a tener el suyo, y de la necesidad de proteger el «para qué» mientras se transforma el «cómo». Y, como responsable de Membership en EJE&CON, resume lo que de verdad retiene a alguien en una comunidad: qué puede recibir y, a la vez, qué puede aportar. Su respuesta al directivo escéptico que cree que «esto no va conmigo» bien podría ser la mejor síntesis de su mensaje: precisamente por pensar así, debería acercarse a conocerlo.

1. Compartes la vicepresidencia de Membership. En una asociación con un 78% de socias mujeres, ¿cómo defines tu papel a la hora de atraer y retener también al 22% masculino, sin que eso desdibuje el propósito central?
El propósito de EJE&CON consiste en impulsar el talento sin género ni generación y contribuir a construir organizaciones más diversas, equilibradas y justas. Ese propósito no se desdibuja con la incorporación de hombres comprometidos; al contrario, se fortalece.
Mi objetivo es ayudar a que más hombres entiendan que la igualdad no es una conversación ajena, ni una causa en la que deban participar como invitados o espectadores. Es una responsabilidad compartida y, además, una condición necesaria para mejorar la calidad del liderazgo, de las organizaciones y de la sociedad.
Por eso, atraer socios hombres no puede convertirse en un objetivo cuantitativo ni en una operación de imagen. Debemos incorporar personas que comprendan el propósito de EJE&CON, estén dispuestas a escuchar y quieran implicarse activamente en la transformación. No se trata de ocupar espacio, sino de contribuir a abrirlo para que el talento pueda desarrollarse sin barreras.

2. ¿Qué te llevó a implicarte activamente en una asociación centrada en el talento femenino? ¿Hubo un momento concreto, una conversación, una experiencia que lo detonara?
No hubo un único momento, sino una acumulación de experiencias a lo largo de mi trayectoria profesional. Durante más de veinticinco años de vida directiva he comprobado que el talento está distribuido de forma mucho más equilibrada que las oportunidades, el reconocimiento y el poder de decisión.
He conocido a muchas mujeres extraordinariamente preparadas que han tenido que demostrar más, esperar más o superar barreras que, en muchas ocasiones, ni siquiera resultaban visibles para quienes no las sufrían. También he visto cómo las organizaciones perdían capacidad, inteligencia y diversidad de criterio por no saber reconocer o promover todo el talento disponible.
Mi implicación nace también de una determinada concepción del liderazgo. Creo en un liderazgo humanista, comprometido con el propósito y con la responsabilidad de generar oportunidades para los demás. Por eso, formar parte de EJE&CON me pareció una manera concreta de pasar de la convicción a la acción.
La igualdad no puede depender únicamente del esfuerzo de las mujeres. Necesita también hombres que se impliquen, que revisen sus propios comportamientos, que utilicen su capacidad de influencia y que estén dispuestos a compartir espacios, visibilidad y oportunidades.

3. En “En Clave de Consejo”, el videopódcast del Programa Consejeros,hablas de respetar el legado para poder impulsarlo. ¿Cómo se aplica esa misma idea a una asociación con diez años de historia que empieza a tener su propio legado que proteger y, a la vez, transformar?
El legado no debe entenderse como algo inmóvil que se conserva, sino como una responsabilidad que se recibe y se proyecta hacia el futuro. Respetar el legado significa comprender qué principios, decisiones y personas han permitido que una organización llegue hasta donde está. Pero también significa preguntarse qué debemos transformar para que ese propósito siga siendo relevante. EJE&CON ha construido durante estos años un activo muy importante: una comunidad, una voz reconocible, una capacidad de influencia y, sobre todo, una
causa compartida. Ese legado merece ser cuidado. Pero protegerlo no significa repetir exactamente lo que se ha hecho hasta ahora.
Una asociación madura tiene que ser capaz de mantener la fidelidad a su propósito y, al mismo tiempo, renovar sus formatos, ampliar su impacto, escuchar a las nuevas generaciones e incorporar sensibilidades distintas. Necesitamos preservar el “para qué” de EJE&CON, pero estar permanentemente dispuestos a revisar el “cómo”. Además, el verdadero legado de una asociación como esta no está solamente en sus programas, sus eventos o sus cifras de crecimiento. Está en las oportunidades que ha contribuido a generar, en las carreras profesionales que ha impulsado, en las conversaciones que ha cambiado y en las personas que han decidido ejercer su liderazgo de otra manera.

4. Desde Membership tienes una vista privilegiada de quién entra, quién se queda y quién se va. ¿Qué patrón se repite entre quienes abandonan la asociación que crees que deberíamos abordar?
Antes de establecer conclusiones definitivas, debemos escuchar mejor y analizar con rigor las motivaciones de quienes no renuevan. En una comunidad tan amplia y diversa, seguramente no existe una única causa.
Dicho esto, hay un riesgo habitual en cualquier asociación que crece: que algunas personas no encuentren con claridad su lugar dentro de la comunidad o no perciban una conexión suficiente entre sus expectativas iniciales y la experiencia real que reciben.
Las personas permanecen cuando sienten tres cosas: que pertenecen, que pueden participar y que la asociación les aporta valor. Ese valor no tiene que ser exclusivamente profesional. Puede ser aprendizaje, relaciones de confianza, inspiración, visibilidad, oportunidades para contribuir o la satisfacción de formar parte de una causa relevante.
El reto de Membership no es únicamente captar nuevos socios, sino acompañar todo su recorrido: entender por qué llegan, facilitar su integración, conocer sus intereses, activar su participación y detectar a tiempo cuándo alguien empieza a desconectarse.
Una comunidad no se construye solo ofreciendo actividades. Se construye generando vínculos significativos y haciendo que cada persona pueda responder a una doble pregunta: “¿Qué puedo recibir de EJE&CON y, al mismo tiempo, qué puedo aportar yo a esta comunidad?”

5. El compromiso de los hombres con las causas de igualdad a menudo se queda en gestos simbólicos. ¿Cómo se mide, desde dentro, si un socio hombre está realmente comprometido o solo “de paso”?
El compromiso real se mide por la coherencia entre lo que una persona declara y lo que hace cuando tiene capacidad de decisión. No basta con apoyar públicamente la igualdad o participar en determinados actos. Hay que observar cómo se selecciona, a quién se promociona, qué voces se escuchan, cómo se distribuye la visibilidad y quién ocupa los espacios de representación.
También se mide por la disposición a revisar los propios sesgos, aceptar conversaciones incómodas y actuar incluso cuando hacerlo no proporciona ningún reconocimiento personal. Un hombre comprometido no pretende protagonizar la causa: utiliza su posición para ampliar las oportunidades de otras personas.
En este sentido, iniciativas como #AquíEstánEllas son especialmente valiosas porque transforman una declaración de principios en una conducta concreta.
Cuando alguien organiza un panel, una jornada, una entrevista o un acto público y afirma que no encuentra mujeres expertas, en la mayoría de los casos no estamos ante una ausencia de talento, sino ante una limitación de nuestras redes, nuestros hábitos o nuestra voluntad de buscar. El compromiso se demuestra ampliando esas redes, recomendando expertas, evitando paneles exclusivamente masculinos y contribuyendo activamente a que las mujeres tengan la visibilidad que merecen.
En definitiva, un socio comprometido no es quien afirma que cree en la igualdad, sino quien puede mostrar decisiones y acciones concretas que han contribuido a hacerla avanzar.

6. Si tuvieras que convencer a un directivo escéptico —de esos que piensan que “esto no va conmigo”— de que se una a EJE&CON, ¿qué le dirías en el ascensor, en treinta segundos?
Le diría: “Precisamente porque piensas que esto no va contigo, probablemente deberías acercarte a conocerlo. EJE&CON no trata solo de mujeres; trata de talento, liderazgo y de construir organizaciones capaces de aprovechar todo su potencial.
Aquí vas a encontrar profesionales excelentes, perspectivas distintas y una comunidad que te ayudará a liderar mejor. La igualdad no es una concesión ni una cuestión reputacional: es una cuestión de justicia, competitividad y calidad de las decisiones. Y para avanzar necesitamos que hombres y mujeres formen parte activa del cambio”.