María José Martínez Herrero analiza el absentismo laboral en España como un problema estructural que ya impacta directamente en la competitividad económica. Con un coste superior a 25.000 millones de euros anuales y más de 1,5 millones de personas ausentes cada día, el fenómeno supone más del 1% del PIB.
El crecimiento del absentismo ha sido acelerado en los últimos años y, además, está concentrado en un porcentaje reducido de trabajadores. A ello se suma un cambio cualitativo: las bajas por salud mental —ansiedad, depresión o burnout— se han disparado, con mayor duración e impacto en el sistema.
Desde el punto de vista jurídico y organizativo, la gestión es cada vez más compleja por un marco normativo garantista y un sistema institucional poco coordinado. La autora plantea la necesidad de un enfoque estructural, basado en la corresponsabilidad, la coordinación sanitaria y modelos de reincorporación progresiva, siguiendo ejemplos europeos.
La conclusión es clara: el absentismo ya no es un problema laboral aislado, sino un desafío estratégico que exige reformas profundas para garantizar la sostenibilidad económica y social. Puedes leerlo aquí.
