Las sesiones del programa de #AquíEstánEllas de @Eje&Con tienen una característica muy especial y es que ninguna de ellas te deja indiferente. Sales de todas con un descubrimiento inesperado que te llevas de regalo: conversaciones de 15 min pero que sentiste de solo 5; compañeras que descubres tener la necesidad de seguir hablando con ellas; incluso pensamientos quizás más profundos, destinados para reflexionar en privado, que surgieron de una pregunta inesperada que tu no te habías hecho y alguien te la regaló.

La última sesión, liderada por las jefazas @Lidia Zommer y @Verónica Thavonat abordó la esencia que rodea todo el programa: el Mentoring Cruzado. #AquíEstánEllas no existiría si sus participantes no sienten la inercia sincera de compartir: tiempo, experiencias, mucha escucha, y muchas preguntas.

Evolucionamos del mentoring tradicional al mentoring cruzado, donde cada pareja se impulsa mutuamente para continuar con el desarrollo de lo aprendido tras las sesiones. Sin jerarquías, sin rango de mentor – aprendiz, sino ambas mentoras, o mejor dicho, ambas aprendices. Con el objetivo de impulsar lo recibido en las sesiones y de motivar ponerlo en práctica en el entorno elegido, ya sea el profesional o el personal. Y si hay dudas, ayudar a disiparlas o reflexionarlas juntas.

Lo pusimos en práctica retomando el mandala trabajado en la sesión anterior con @José María Palomares: qué valoro, qué deseo, qué me impulsa, qué me limita. Gracias a las preguntas propuestas por Verónica y a las conversaciones con nuestras compañeras en el tiempo dedicado a la práctica, surgieron reflexiones que difícilmente habríamos alcanzado solas.

Un proceso de mentoring funciona no solo cuando lo aprendido se pone en práctica, sino también cuando ambas personas encuentran tanto valor en sus conversaciones que quieren repetirlas con más frecuencia. Este mismo efecto es el que proporciona el mentoring cruzado de #AquíEstánEllas: querer continuar las conversaciones cuando se acaba el tiempo.

El ejemplo lo tuvimos al cerrar el ejercicio práctico cuando aparecieron frases como “me han puesto en valor algo que yo no veía así, y que efectivamente me diferencia”, o “sentirme escuchada y acompañada, cuando me veía sola escalando mi pequeña montaña”. O incluso “agradecer la sinceridad de la conversación cuando apenas nos conocemos, sintiéndome respetada y escuchada”.

Y cerramos la sesión con dos reflexiones que recogen lo vivido. @Verónica nos recordó que el mentoring cruzado nace desde la voluntariedad, el altruismo y la generosidad. Y @Lidia puso el foco en “la potencia de las preguntas que disparan conversaciones interesantes”.

Esta es la magia de este formato: la generosidad de compartir, la capacidad de escuchar y el arte de preguntar.

Maite Cuesta Codina