María José Monferrer, vicepresidenta de EJE&CON, entre los referentes femeninos de la T3CHFEST

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Un auditorio lleno daba la bienvenida al primer panel de mujeres de la T3CHFEST, el encuentro de tecnología organizado por la Universidad Carlos III de Madrid. Sobre la mesa, una pregunta: ¿Qué está ocurriendo? El objetivo, repasar problemática del bajo número de tecnólogas a través del testimonio de cinco mujeres que decidieron apostar por este mundo.

Los asistentes, hombres y mujeres en similar proporción, aguardaban con expectación las inspiradoras historias de Cristina Aranda (cofundadora de MujeresTech&Aliados), Paola García (emprendedora y creadora de Chefly), Sofía Benjumea (directora de Campus Madrid, de Google), Celeste Campo (investigadora de la UC3M) y María José Monferrer (vicepresidenta de EJE&CON).

Abrió la charla Cristina con un alegato en favor de la presencia de hombres en este tipo de encuentros. Contó que había estudiado filología, pero que su verdadera pasión era ser actriz. Su contacto con la tecnología partió de sus empleos en marketing digital, que la acabaron convirtiendo en enlace del San Francisco International Women’s Entrepreneur Forum. Una experiencia que le llevó a fundar, junto a otros dos compañeros más, MujeresTech&Aliados. Al lema de “mujeres que hacen cosas” animó a todas las asistentes a promover el cambio. Al final, una llamada de movilización al sexo masculino y un mensaje claro: “Mucha gente pequeña haciendo cosas pequeñas en lugares pequeños puede cambiar el mundo”.

Tomando el relevo, continuó María José Monferrer, en representación de EJE&CON. Puso el foco en dos hándicaps que frenan a las mujeres dentro del sector: los obstáculos a los que muchas se enfrentan por el hecho de trabajar en una profesión tradicionalmente masculinizada, así como el escaso número de mujeres en la alta dirección. “No te vas a pasar 10 años estudiando” fueron las primeras palabras que escuchó de sus padres al manifestar su deseo de estudiar arquitectura. Y como este es un mundo de retos, decidió apostar por las telecomunicaciones, irse a Rusia con una beca y volver ávida de retos. Virando su carrera hacia la economía y después de encadenar másteres, llegó a Telefónica. El nuevo cambio le supo a poco y, después de reorientarse hacia la consultoría, acabó en BT, una de las mayores multinacionales de telecomunicaciones. Hace dos años se reunió con otras 111 mujeres para formar la Asociación Española de Directivas y Consejeras, llamada a convertirse en “cantera de talento”. Un talento que, como apuntó la propia María José, parece tener vetada la alta dirección; con un escaso 4% femenino en la empresa tecnológica. Terminó su intervención con una revisión sobre el panorama actual, carente de ingenieros – y especialmente de ingenieras – ante una demanda que aumenta año tras año.

Paola recogió el testigo y quiso incidir en una de las raíces del problema: la educación. “Yo no era consciente de que ser mujer en tecnología era extraño. Mi padre me usaba de betatester para ver si funcionaban sus aplicaciones”. Su andadura en el emprendimiento empezó en Irlanda, donde se encontraba como desarrolladora Android freelance. Ahora, gestiona la aplicación de concina que ella misma ha creado junto al padre de su hija. En su speech trató de resaltar la influencia de la familia a la hora de incentivar el interés por estas ramas. “A mi niña de 11 meses las abuelas le dicen que coja la muñequita; a mi primo, que tiene la misma edad, le dicen que juegue con el destornillador”, confesó durante la charla. Uno de los motivos que le han llevado a mentorizar a niñas a través del reto Technovation. Para concluir, un alegato a la conciliación: ser madre emprendedora es posible.

En el caso de Sofía Benjumea no hubo impedimentos familiares. “Mi padre siempre me decía: haz lo que quieras, pero se la mejor”. Así lo hizo, pero en lo suyo. Estudió empresariales y luego se dedicó al periodismo durante muchos años. En la actualidad dirige el único campus tecnológico de Google en España. Sofía lamentó la falta de visibilidad de la mujer en este campo, pero con un políticamente incorrecto mea culpa: “Lo que nos pasa muchas veces a las mujeres es que nos cuesta dar el paso, ser las que hablamos, ser las que defendemos, ser las que vendemos”. Aprovechando el próspero momento que se vive en la tecnología, instó a dedicarse a esta rama y a marcar la diferencia: “Si quieres, puedes”.

“Yo no tenía claro qué quería hacer. Mis padres me dijeron que hiciese lo que quisiese, que estudiase una carrera y fuera feliz”, comenzaba Celeste su intervención. Finalmente, apostó por las Telecomunicaciones y, posteriormente, por la Telemática. Allí “todos eran profesores y tengo que reconocer que hacían chistes que yo consideraba machistas”, reconoció. Aun así, quiso destacar no haberse sentido nunca discriminada por su género. Tras unos años en la empresa privada, opositó para entrar en la universidad pública. Actualmente, es investigadora y dirige dos grados en la universidad encargada de organizar la feria. Combina su vida profesional con su labor de madre y señala la cultura del esfuerzo como la clave del éxito: “Las cosas que quieres hacer cuestan, mucho”.

 

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By | 2017-04-12T23:00:32+00:00 12/04/2017|Categories: Actividades, actos y eventos|Tags: |

About the Author:

Proyecto de periodista, con experiencia en los grupos de comunicación Hearst y PRISA. Interesada en temas relacionados con mujer y tecnología. Siempre ávida de conocimiento.